Las autoridades dominicanas interceptaron un gran arsenal de armas y municiones destinadas a Haití durante una inspección en el puerto de Santo Domingo. Esta incautación, que incluye rifles de uso militar y miles de cartuchos, pone en evidencia la magnitud del tráfico de armas en la región.
Según el periódico dominicano Diario Libre, la operación permitió a las fuerzas de seguridad confiscar:
- Un rifle Barrett calibre .50
- 17 rifles calibre 7,62 mm
- Un rifle calibre 9 mm
- Cinco pistolas Glock calibre 9 mm
- Una subametralladora Uzi
- 36,000 cartuchos de diversos calibres
- 18 cargadores para rifles y 13 cargadores de 9 mm
- Un cargador para rifle calibre .50
- Un silenciador y una caja de pistolas
Las autoridades locales aún no han revelado detalles sobre los remitentes y destinatarios de este cargamento. Sin embargo, esta incautación forma parte de un esfuerzo continuo para combatir el tráfico de armas, que alimenta la inseguridad en Haití.
Esta confiscación ocurre en un momento en que la República Dominicana adopta una postura más firme frente a la crisis de seguridad en Haití. El 27 de febrero, el presidente dominicano Luis Abinader clasificó oficialmente a las pandillas haitianas como “organizaciones terroristas”, denunciando la inacción de la comunidad internacional ante la magnitud del problema.
Con esta nueva clasificación, cualquier persona afiliada a una pandilla que cruce la frontera dominicana podrá ser procesada bajo las leyes antiterroristas del país, que prevén penas de prisión severas.
El flujo ilegal de armas hacia Haití contribuye directamente al crecimiento del poder de las pandillas armadas que aterrorizan a la población. Según diversos informes, una gran parte de las armas utilizadas por estos grupos criminales proviene del tráfico ilegal desde Estados Unidos y la región del Caribe, con tránsito frecuente por la República Dominicana.
Esta última incautación pone de manifiesto la magnitud del problema del tráfico de armas y resalta la necesidad urgente de que los gobiernos de la región fortalezcan su cooperación para frenar el suministro de armas a los grupos criminales que operan en Haití.
Mientras el país enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes, esta interceptación de armas y municiones es un recordatorio de la urgencia de tomar medidas coordinadas para frenar la proliferación de armas ilegales y restablecer la seguridad para la población haitiana.


