Santiago Cruz Vélez repasa en su libro ‘Diciembre, otra vez’ —sin dejos de victimismo ni heroísmo—, los capítulos más oscuros de su vida, como haber esperado mucho tiempo a un padre ausente, recibir muchas veces de pago por sus toques musicales botellas de whisky, o vivir noches trepidantes de música, licor y drogas en el bar bogotano El Sitio, o que pese a cantarle al amor no sabía amar, porque no se amaba ni a sí mismo.
Ignoró los llamados de alerta de su mamá, de su hermana y de su colega Gusi. Pero al final —parafraseando algunas de sus canciones— se abrió su Paracaídas y hoy cuenta Una Historia Diferente donde no hay Verdades Absolutas, pero sí ganas de Estar Vivos y de que lleguen Tiempos Mejores.
Hablamos con el cantautor, que le compuso la canción ‘Vinotinto y oro’ a su equipo del alma, Deportes Tolima, firmó libros en Cali este sábado y protagonizó ayer, junto a los compadres Andrés Cepeda y Fonseca, una noche mágica en el Arena Cañaveralejo, en el Pop Festival.
¿Qué expectativas tenía con el pasado diciembre, teniendo en cuenta lo que significa este mes en su vida?
Era el primero después de mi libro, Diciembre Otra Vez, y con todos los acontecimientos que me han ocurrido a lo largo de los años en ese mes, había un poco de expectativa y de ansiedad, por suerte estuvo lleno de cosas maravillosas, de shows, de momentos familiares, de compartir con la gente que quiero…


