El Museo del Futuro, con una estructura revolucionaria en forma de óvalo, como un inquietante ojo que mira hacia el mañana, no podría brillar en un mejor escenario que en Dubái, uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos y cuya arquitectura futurista y de vanguardia es reconocida mundialmente.
Con una historia que se remonta a los 3.000 años a. C., Dubái no solo es una de las principales ciudades de los Emiratos, sede de la industria petrolera y uno de los ejes del comercio mundial, sino que cuenta con una de las economías más sólidas del planeta. Allí se levanta también el Hotel Burj Khalifa, el único de 7 estrellas y el rascacielos más alto de la tierra, con 124 pisos y 829 metros de altura.
National Geographic reconoció al Museo del Futuro, inaugurado el pasado 22 de febrero, como uno de los 14 más hermosos del planeta, al lado del Guggenheim, curvo y de hormigón, de Frank Lloyd Wright, en Nueva York, el primer museo diseñado para atraer a los visitantes tanto por su arquitectura como por sus colecciones. El edificio del museo “es fuera de lo común por su forma. Llama la atención porque, además, hacerlo fue un reto estructural. No cuenta con columnas y se hizo a partir de vigas diagonales.
Es un diseño estructural complejo, pues toda construcción siempre se desarrolla con vigas y columnas. Es también innovador el concepto empleado para su fachada, que lleva caligrafía. Por medio de las palabras se realizan las ventanas, y las aperturas hacia el exterior tienen figuras geométricas”, le dice a EL TIEMPO el arquitecto colombiano Sebastián Camacho.
“Aunque el edificio se apoyó en la tecnología avanzada, se trata de una construcción realizada por el hombre. Los paneles de la fachada se fabricaron mediante robótica pero, sin embargo, fueron…


