El Banco Central (BC) delineó en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de esta semana un sombrío panorama económico para los próximos dos años. Para 2022 prevé un crecimiento entre 1% y 2%, mientras que para 2023 la situación es todavía más compleja, ya que ve como probable una contracción de la actividad, dejando un rango entre 0,75% y -0,25%, abriendo con ello un escenario de contracción.
En su análisis mencionó que los datos de fines de 2021 y comienzos de 2022 apuntan a que la economía ya estaría en una senda de reducción de los elevados niveles de gasto del año pasado, proceso que está ocurriendo a una velocidad algo más rápida que lo previsto. Así, el IPoM proyecta que el consumo privado y la Formación Bruta de Capital fijo (inversión) se contraerán en 2022-2023. En el caso del consumo, la previsión apunta a -0,2% y -0,8%, respectivamente, mientras que para la inversión la estimación es de -3,8% y -0,2%, en cada caso.
Esta segunda variable es la que más preocupa a las autoridades de gobierno y a los economistas en general. Incluso ese mismo día que se conoció el informe del BC, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, resaltó este punto: “Lo más preocupante son las proyecciones para la inversión”. Es que detrás de esta caída, el primer componente que aparece sobre la mesa de análisis es la incertidumbre política interna que se anticipa que se mantendrá alta durante el año, acentuándose incluso hacia la última parte del año. Esto, porque si se mantienen los plazos estipulados para la Convención Constitucional, el plebiscito de salida tiene que realizarse en septiembre, y por ende, ya para el último trimestre se conocerán la nueva Carta Magna que nos regirá. A lo que se suma el proceso de reformas que el gobierno quiere impulsar, específicamente la tributaria, la cual se estará tramitando también en ese periodo.
Así, los expertos suscriben la visión que entregó el Banco Central y ven plausible que la…


