
Durante esta manifestación contra el equipo gobernante, los agentes de policía utilizaron munición real y gases lacrimógenos con gran efecto. Hirieron a varias personas, entre ellas Jameson Agenor, Leonord Titi y Jeannot Joissaint, que fueron trasladadas al hospital para recibir el tratamiento adecuado.
Los periodistas también fueron blanco de la policía, que gaseó a los trabajadores de los medios de comunicación dedicados a cubrir la manifestación. El periodista Jacklin François fue agredido de nuevo por al menos un policía que le amenazó antes de intentar pelearse con él, según la información recogida por nuestro corresponsal en Les Cayes, John Philosca.
Los manifestantes exigían mejores condiciones de vida, el desbloqueo del Martissant ocupado por las bandas, la retirada de la medida sobre el aumento del precio de los carburantes, la dimisión del Primer Ministro de facto Ariel Henry y de su gobierno que ha demostrado, hasta ahora, ser de lo más incapaz y cínico.
Sin embargo, esta nueva manifestación no pudo llegar a su destino final, ya que la policía estaba decidida a dispersar a la multitud. Ello pone de manifiesto la flagrante incapacidad de las fuerzas del orden para hacer frente a los bandidos que aterrorizan a la población. De hecho, la terminal de Varreux, que almacena combustible, sigue bajo el control de bandas armadas, mientras que los pocos intentos de las fuerzas del orden por recuperar el control del lugar han acabado en fracaso.
Cabe destacar que los manifestantes van acompañados en su mayoría de pancartas, lanzando consignas que reflejan su calvario. Esto, para algunos, no se corresponde con la fuerza de la huelga de la policía. En cambio, estos últimos dejan que las bandas armadas reinen en el país.


