¿Cómo iba vestida? ¿Bebió? ¿Cerró bien las piernas? ¿Qué hizo antes y después de ser agredida sexualmente? ¿Pidió ayuda, gritó, se defendió, fue al médico? Los interrogatorios a las víctimas de delitos sexuales constituyen en muchas ocasiones un cuestionamiento del comportamiento de la mujer y una indagación sobre su vida sexual. La futura ley del sólo sí es sí modificará el Código Penal y convertirá el consentimiento en la clave del proceso judicial, ¿pero logrará este cambio acabar con el escrutinio y la revictimización?
Expertas juristas valoran como un avance el cambio que traerá la ley de garantía integral de la libertad sexual, pero piden que el Parlamento mejore la definición del consentimiento y alertan de que su éxito a la hora de evitar la victimización secundaria de las mujeres dependerá de la interpretación y aplicación que jueces, fiscales y otros actores jurídicos hagan de la norma. En esto, la formación para erradicar estereotipos de género resultará crucial.
Del ‘No es no’ al ‘Sí es sí’
La modificación planteada del Código Penal supondrá un cambio de paradigma que castigará como agresión toda conducta sexual que no cuente con el consentimiento de las personas implicadas, será necesario el sí. La ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual pasará de un sistema que exige demostrar que la víctima se negó y resistió a otro que requerirá un consentimiento afirmativo y que acaba con la distinción entre abuso y violación.
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