Fue a fines de los 50 y en la década del 60 que misiones soviéticas y estadounidenses revelaron dos rostros muy diferentes de la Luna.
La cara visible está cubierta de los llamados mares lunares, que aparecen como grandes manchas oscuras que revelan antiguos flujos de lava. En la cara oculta, en cambio, casi no se ven estos mares.
El motivo de esta diferencia, sin embargo, ha sido un misterio.
Un nuevo estudio de científicos en Estados Unidos propone una explicación para resolver el enigma: un gigantesco impacto hace miles de millones de años.
La Luna tiene dos rostros muy distintos
«Las mayores diferencias entre la cara visible y la cara oculta de la Luna tienen que ver con la apariencia y la composición química de estas regiones lunares», le explicó a BBC Mundo José María Madiedo astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), experto en los impactos de asteroides en la Luna. Madiedo no participó en el nuevo estudio.
«En la cara visible abundan grandes zonas cubiertas de lava solidificada que reciben el nombre de mares. En la cara oculta, sin embargo, estos mares son muy escasos», explicó.
Madiedo señaló también que, en cuanto a la composición, las misiones espaciales llevadas a cabo hasta ahora han encontrado grandes contrastes en la abundancia de determinados elementos.
«Así, por ejemplo, en la cara visible se han hallado mayores concentraciones de potasio, titanio, torio, fósforo y otros elementos del denominado grupo de las tierras raras (REE por sus siglas en inglés – «rare-earth elements«).
«Todo esto revela que a lo largo de su evolución la Luna debió sufrir algún tipo de fenómeno que pudiese dar lugar a estas diferencias».
Un cráter de cerca de 2.500 km



