Los misioneros franciscanos de la Casa de los Pobres les han dado un lugar para alojarse en la zona densamente poblada de “El Pedregal de Santa Julia”. Actualmente, unos 300 migrantes haitianos están alojados allí, divididos en varias tiendas de campaña. Preparan la comida y organizan el espacio sanitario, la limpieza y la distribución del agua.
Aunque están a casi 5.000 kilómetros de su tierra natal en Tijuana, han formado una comunidad. Además de tener el mismo país de origen, tienen en común la migración y todos planean llegar a Estados Unidos.
Sin embargo, en la frontera de Tijuana y San Diego, no pudieron avanzar. Se encontraron con el Título 42, que sigue en vigor, y no tienen otra opción. Teniendo en cuenta que 1.200 haitianos que entraron ilegalmente en Estados Unidos ya han sido devueltos a su país.
Mientras esperan un milagro, estos migrantes buscan trabajo en México para salir adelante, pero se enfrentan a todo tipo de discriminación y maltrato.
Ducasse Mackendy



