Son agencias venezolanas y colombianas que ofrecen sus servicios a personas que burlan los controles fronterizos. Hacen propaganda en redes sociales, cobran de US$ 700 a US$ 830 y una de ellas recibe los pagos en una cuenta del Banco Falabella. Sus pasajeros atraviesan entre tres y cuatro países antes de entrar al norte de Chile por pasos no habilitados. Para evitar que les apliquen las normas sobre tráfico de migrantes, en cada país ocupan empleados locales que nunca traspasan las fronteras: dejan al cliente cuando está punto de cruzar a un nuevo territorio y apenas logra pasar lo recibe otro “asesor”. CIPER confirmó la existencia de siete de estas agencias. Al menos dos de ellas ofrecen a sus pasajeros trasladarlos en avión desde Arica o Iquique a Santiago, lo que fue confirmado por la Fiscalía y la PDI. Hasta la fecha, el Ministerio Público ha establecido que en una de las muertes en la frontera estuvo involucrada una agencia.
Domingo Vivas González (51) cruzó la frontera desde Pisiga (Bolivia) hacia Colchane en la madrugada del 17 de marzo de 2021. Días antes, junto a su familia habían contratado a una agencia de viajes en Ecuador que les prometía llegar a Chile por pasos no habilitados. Tenían que pagar US$ 650 por cada pasajero y cuando llegaran a la última frontera —les dijeron— serían contactados por dos mujeres que trabajaban para la empresa en Chile.
Se trataba de Marialy Cardozo y Lisset Castro, quienes junto a otras tres personas conformaban el brazo operativo de la agencia de viajes en nuestro país. Según habían acordado en Ecuador, una vez que cruzaran la frontera chileno-boliviana los recibiría un furgón, a cargo de Castro, con rumbo a Pozo Almonte, donde pasarían la noche. Al día siguiente, Cardozo les entregaría documentación falsa para que continuaran su viaje rumbo al sur.
Pero Domingo Vivas nunca llegó. Cerca de la una de la madrugada cayó desplomado en pleno desierto,…
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